lunes, 23 de diciembre de 2013

Lo que odio de los Hackers (y de mi carrera):

En general trabajar con programadores es muy agradable, la gran mayoría sólo piensa en encontrar una forma adecuada de hacernos reír a todos, incluso desde de nuestra trinchera plastificada. Sin importar que se trata de reír sobre lo estúpido que se ve el jefe cuando estalla en ira o se molesta con alguien, o bien cuando pretendemos no ponerle más de la atención debida a las contrariedades de la vida . Estos chicos en cambio han ido al otro lado y regresado a salvo, son guerreros clandestinos o nerds de alcantarilla o cualquier otra buena analogía, respecto al común de su día a día. Adiestrados por error, en las obscuras artes de sobrepasar cualquier prohibición, son físicamente capaces de resistir las molestias de la inmobilidad física por tiempos record, aun que esto no sea una regla general. La ansiedad de las generaciones anteriores al Yuppie, en los nuevos silos generacionales va disminuyendo conforme el Know How-Know Your self , se simplifica metodológicamente. No obstante la cantidad de energía que es posible aplicar en la vida diaria cuando uno comprende que el estrés siempre resulta opcional, es la merma resultante de desplazar dicho "limitante psicológico" (y psicosomático) la sustitución de la "desolación" que produce la lucha del Ego <<individual>> en encuentro con su parangón o si acaso en ocasiones con algún <<Super Yo>>.

Este desplazamiento seguramente responderá a causas de materia antropológica, lo cual sirva mi palabra de neófito antropólogo, a nivel de un simple melómano novato con la música, para no afirmar sin probidad científica, o bien antes abandonar cualquier especulación al respecto de tema cualquiera, siendo este el caso en particular que ejemplifique dicho compromiso.


El problema con la inteligencia develada, desarrollada o iluminada (si vale la expresión) resulta en la exaltación de la individualidad que en la actualidad resulta muy natural, heredada de tradiciones del señorío feudal hasta el casicazgo,

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Síntesis

Si he estado contando mis días, develando el correr de mi tiempo y mis horas, contando símbolos que sean precisos para observar al fin un lugar mandálico o tercer ojo, entonces ambos [hemisferios] deberíamos comprender que caminamos juntos, convenciéndonos de correr al encuentro de algo mucho mayor que estar juntos, en un hermoso edén colmado de la magia de la vida, mística realización a la que toda ciencia resuelta aspira por consecuencia lógica. La gente puede mirarte y jamás observar, juzgar impunemente y en cambio no soportar el menor juicio personal. Tal extraña atmósfera no parece de origen natural, mas bien un experimento exógeno como el que describía Asimov, imposible si quiera de confirmar sin ser víctima del <<antibiótico intelectual>> : los cuestionamientos ultrapersonales nos enfrentan a un escrutinio emocional intenso al cual la frágil razón humana no se ha adaptado pero cuya adaptabilidad se incrementa evolutivamente de acuerdo al avance generacional mutable selectivo de individuos mucho más capaces de soportar el absurdo de la realidad cotidiana, y al fin pues de lo que podría resumirse como algo entre la conducta fuera de convencionalismos y la locura demencial. Las recientes muestras evidentes de jóvenes mentes autistas en completa función social; la creciente creacional que se vislumbra y se avecina en las generaciones contemporáneas que liberadas de los prejuicios tradicionalmente impuestos, se permiten incursionar en los claro oscuros de los significados hasta la misma raíz de su historia y traumas humanos; abandonando al fin la incipiente necesidad del férreo individualismo, entre otros planos que ejemplifiquen algún sentimiento de insatisfacción de auténticas necesidades naturales en constante proporción inversa al detrimento de la autoestima material. El cambio polar en todos los aspectos resulta esencial para la tan ansiada estabilización de lo que en cada época se conoce como modernidad. La verdad tiene que ser dicha con gran dicha, entonces la realidad puede ser culminación de la creación de toda creación (amén) .
Que las canciones todas sean escritas, principio y principado, final y terminado: Figuras igual de arcaicas que arquetípicas explicándose a si mismas en la construcción del el lenguaje materno. La crueldad del Dios padre nos despierta al destino, obligación y derecho de nacer hasta que el amor arquetípico, en nuestro caso al arte, nos rescata de los ciclos de la muerte sanándonos en la fe providencial, arcano y arcángel del aprendizaje, sabiduría e iluminación divinos. Por ejemplo.